viernes, 13 de noviembre de 2009

EL IMPACTO DE LA TRANSPARENCIA Y EL EJERCICIO DEL DERECHO A LA INFORMACIÒN PÙBLICA EN LA SOCIEDAD MEXICANA

El gobierno de Juan Manuel Oliva se ha caracterizado por la opacidad de la información Pública
¿Cuánto se ha gastado en los terrenos de la fallida Refinería, del Tren InterUrbano y de la ExpoBicentenario? Es información clasificada y en reserva.

SÌNTESIS:
El objetivo de este trabajo es el de demostrar que el principal impacto de la transparencia y el ejercicio del derecho a la información pública en la sociedad mexicana se han visto reflejadas cualitativamente en el derecho a la libertad, lo cual han sentado las bases para el desarrollo democrático del país.

PALABRAS CLAVE:
Libertad, derecho a la información, transparencia, democracia.


El tema de la transparencia y el acceso a la información pública, han ocupado últimamente la atención de la prensa y de los más diversos sectores de la sociedad mexicana.
Encontrándose ante éste tema, diversas y variadas manifestaciones y encontrados puntos de vista e incluso llegándose a pensar en algunos casos que algunas de las acciones del Estado Mexicano en este sentido pueden llegar a considerarse como un obstáculo para el avance democrático del país.
Entiéndase como transparencia “a la eliminación de un sistema gubernamental o la reserva del Estado”, siendo ésta en la actualidad una necesidad invariable que la sociedad mexicana exige para conocer los manejos financieros y económicos de sus gobernantes. Considerándose como un derecho permanente que ha sido creado para combatir y acabar con la corrupción, pues los “actos guardados" muchas veces son la razón del enriquecimiento ilícito.
Si bien desde 1977 se incorporó al texto constitucional, el derecho a la información, nunca se elaboró la ley reglamentaria correspondiente, por lo cual el manejo de la documentación había quedado al arbitrio de la autoridad en turno, hasta la promulgación de la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información, en Junio de 2002.
Sin lugar a dudas ni cuestionamientos que reclamen “legitimidad”, México cuenta ya con una verdadera democracia electoral, la cual es parte fundamental del verdadero proyecto de nación a la cual aspiramos, y como todo proyecto exige planeaciòn y para que ésta pueda darse es necesaria información clara y oportuna, para una adecuada y asertiva toma de desiciones, por lo cual se hace necesario y se exige una rendición de cuentas clara y transparente.
Hay que trazar estrategias para alcanzar metas, y éstas simplifican el éxito hacia la gran conquista que nos permitirá garantizar los derechos esenciales: tener libertad, autodeterminación, autonomía moral, desarrollo humano e igualdad política, en el mismo México en el que todavía están presentes y prevalecen la simulación y la disimulación, pero el mismo México en el que la igualdad de condiciones de los ciudadanos ante la Ley y quienes los gobiernan es ahora un hecho tan innegable que hace que el "pueblo" ahora exija y quiera saber que es lo que esta sucediendo con nuestras autoridades, representando este hecho la gran oportunidad para que las acciones del gobierno trasciendan hacía un futuro más claro en las relaciones de los gobernantes con sus gobernados, fortaleciendo con ello la auténtica Democracia en México.
La misma Democracia que “está en riesgo si los ciudadanos no participan en estas oportunidades que brinda nuestra dinámica social y política, por ello hay que trabajar en generar una cultura política que promueva una firme resistencia a todas las tentaciones del poder y una continua e inflexible dedicación al bien público más que a los beneficios para uno mismo o para el propio grupo”. (Robert Dahl).
La igualdad de condiciones de los ciudadanos ante la Ley y quienes los gobiernan, es obligatorio para que el derecho a la información pública se convierta en una realidad cotidiana. Siendo por ello un deber del ciudadano estar informado sobre lo que podría considerarse como la acción más trascendente del Estado mexicano en los últimos años.
Los mexicanos hemos estado siempre acostumbrados a encontrar la verdad en el laberinto del fauno de la simulación, a distinguir entre cosas reales y cosas ideales, a entender que es lo que nos quieren decir, y a descubrir lo verdadero de entre lo que nos dicen y lo que realmente sucede, a leer entre líneas en busca de la verdad oculta en el discurso oficial.
Por lo anterior, para que efectivamente el sistema democrático nos acerque ciertamente a las instituciones “es deseable que la ley se convierta en realidad, en un instrumento eficaz para divulgar la información gubernamental y con ello, acotar los actos de corrupción e impunidad por los cuales la sociedad mexicana ha luchado tanto” (Jorge Negrete Castañeda)
La falsedad de la información, el ocultamiento de la misma en aras de la seguridad o de los privilegios de unos cuantos en el ejercicio del poder, no harán más que prevalezca la corrupción y otros males que solo causan que se limiten las garantías individuales y sociales, así como acotar los derechos humanos y con ello lo más preciado que tenemos los ciudadanos y por lo cual tanto se ha luchado: “ La Libertad.”

LA LIBERTAD, EL ESTADO Y EL DERECHO A LA INFORMACIÒN
Es un hecho históricamente que casi todas las sociedades han pasado por el reconocimiento tradicional de la necesidad de que exista un gobierno, un Estado que condicione el funcionamiento del conjunto de las interacciones de la libertad en su más primitiva versión de un esquema de individualidades perfectas.
O sea la necesidad de un “Big Brother” o “Hermano Mayor”; que no es más que un grupo de personas emanado del pueblo e investidas de autoridad por éste, para imponer las restricciones que se consideren necesarias e indispensables para lograr un objetivo común, es decir; el equilibrio completo entre el derecho del individuo a actuar sin interferencias ajenas y la necesidad de la comunidad a restringir la libertad para lograr el bienestar común. Si se limita la libertad individual, opinan, se puede lograr una mayor prosperidad colectiva y en muchos casos esto se logra restringiendo el derecho a la información.
Más reciente se ha dado la aparición de la tendencia que ha recalcado y tratado de explicar la conveniencia de definir legalmente la naturaleza de tales limitaciones y su extensión, lo que nos lleva irremediablemente al concepto de la democracia y a la aparición de los gobiernos democráticos, aceptados en algunos círculos intelectuales como “la menos mala de las soluciones”, respecto a ese deseo natural del hombre por ser libre.
La democracia como tal debe ser entendida esencialmente como un medio, un recurso utilitario para salvaguardar la paz interna y la libertad individual y no convertirla de manera alguna en una propuesta indiscutible o irrefutable. Pero también se ha evidenciado que la democracia es insuficiente para asegurar la transparencia, responsabilidad, y legalidad de las acciones del gobierno.
Por ello bajo la existencia de tales gobiernos y leyes, cabe preguntarse: ¿Impiden por lo tanto nuestra libertad? ¿Es correcto ocultar la información que pudieran generar actos de protesta? ¿Debe el ciudadano común enterarse de los gastos y cosas del gobierno?...
Pues bajo este estricto criterio y esquema no somos realmente libres, ya que en cierta forma no somos responsables de nuestros propios movimientos, actos y pensamientos, ya que no serán si no el sumario y reflejo de lo que el gobierno y la sociedad en la que vivimos nos establece como algo aceptable y hace adoptar como propia, como la verdad absoluta sin derecho de réplica y sin mayores opciones.
Para ello es urgente una participación más activa del ciudadano y ello requiere de su promoción, lo cual significa sumar voluntades para descifrar la mejor manera de presentar información que lo motive y ubique para tomar decisiones.
En este riguroso sentido, solo seremos realmente libres, cuando podamos ser completamente responsables de todos nuestros deseos y actos conscientes (e inconscientes), y por ello es muy importante luchar por una libertad plena y el reconocimiento de ella en este ámbito lo cual no puede lograrse sin el derecho irrestricto a la información.
Los esfuerzos de México en alcanzar un mejor sistema democrático, se manifiestan en la voluntad cotidiana de los ciudadanos y en la acción de los grupos sociales organizados que en conjunto pugnan por conseguir mayores espacios de participación en los asuntos públicos.
Sin la adecuada información no es posible opinar sobre diversos temas ni sobre lo que el gobierno de los distintos estados y de la nación en conjunto hacen sobre ello.
La igualdad de condiciones de los ciudadanos ante la Ley y quienes los gobiernan, es indispensable para que el derecho a la información pública se convierta en una realidad cotidiana, siendo éste uno de los mayores retos para nuestro país y este reto está íntimamente relacionado con los flujos de información.
Regresamos entonces nuevamente al gran dilema del asunto del pensamiento circular y tratar de ponernos de acuerdo en hallar la respuesta a la gran incógnita: ¿Qué primero: El huevo o la gallina? ¿La información o el ocultamiento de la misma?
En otras palabras, el Estado debe actuar como un catalizador y un medio y no convertirse en un obstáculo o barrera, para lograr y alcanzar la libertad individual y en adición la de la sociedad entera. El respeto al derecho a la información es la única manera real de preservar la dignidad y los derechos connaturales del ser humano, y aparejado a ello la forma más eficaz para construir una sociedad más próspera.
“Es obvio, que para ello, hace falta más que una ley; es necesario formar el hábito de lectura, análisis, confrontación de datos y en esta época, aprender a utilizar la Internet como vía ágil hacia la información. “(Jorge Negrete Castañeda)
“La historia requiere de fuentes confiables; los archivos públicos son de la mayor importancia para conocer las razones del poder y para valorar el desempeño de sus titulares. Sin archivos que funcionen conforme a un marco normativo claro y preciso, la verdad será sólo una apariencia, y la documentación podrá seguir siendo utilizada como instrumento circunstancial de la política, no de la historia. Lo que importa es asegurar el interés de una nación, no la notoriedad de un grupo de personas en un momento político determinado.”
No se puede entender la libertad sin la rendición de cuentas. En conclusión: La transparencia y el acceso a la información pública son las bases para la democracia y la libertad plena.


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