miércoles, 15 de abril de 2009

INDÌGENAS MIGRANTES EN IRAPUATO


La migración interna de familias de diferentes etnias provenientes de diferentes estados de la república mexicana es un fenómeno presente en el Estado de Guanajuato. Las familias migran y permanecen por temporadas o se establecen definitivamente en las principales ciudades del estado, realizando diversas actividades para sobrevivir.
Este tipo migración es un fenómeno generado por el empobrecimiento y descapitalización de los habitantes del medio rural, mestizos o indígenas.
Desde hace varias décadas, diversos grupos nahuas, otomíes, mixtecos, y mazahuas principalmente, provenientes de localidades marginadas de diferentes estados del país, han elegido algunas ciudades del Estado de Guanajuato, principalmente las ciudades de León, San Miguel de Allende, Guanajuato, Irapuato, y Celaya, como sitio para migrar durante esos períodos de reducida o nula actividad económica y ganarse la vida como productores y vendedores ambulantes de artesanía, realizando oficios como el de albañilería, músicos ambulantes, venta de semillas y otros productos en los cruceros.
De acuerdo a un estudio realizado en 2002 por INI-CONAPO con base en el XII Censo General de Población, INEGI 2000, la estimación de población de origen indígena en algunas ciudades principales es la siguiente: León 5,540, Celaya 2,657, Irapuato 2,678, San Miguel de Allende 1,671 y Guanajuato 710 personas, en contraste con los 10,860 hablantes de lengua indígena (HLI), mayores de 5 años en los 46 municipios del estado.
Si bien una parte de la población indígena estimada en el estudio INI-CONAPO puede ser otomí de localidades rurales del mismo municipio, como sucede en el caso de San Miguel de Allende, la probabilidad de que los indígenas en las ciudades León, Celaya, Irapuato y Guanajuato, sean inmigrantes, es muy grande.
Un grave problema del cual las autoridades del Municipio de Irapuato deben tomar conciencia pues no existe ninguna mención de la problemática, es decir, el tema no aparece en la agenda de trabajo ni en los programas.
Es necesario y urgente crear condiciones locales que permitan a los indígenas desarrollar sus potencialidades para lograr una vida digna. Resultando fundamental no caer en tratamientos paternalistas o de privilegio frente a otros grupos empobrecidos y marginados presentes en la ciudad.
Es hora de ponerse a trabajar...

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